Gran Critérium, gran carrera, gran potro, gran decepción

Domi Go. Foto: Salva Maroto

“A rey muerto, rey puesto”. Pero quién se atreve a matarlo. Nadie en su sano juicio que haya visto más de dos carreras puede dar por liquidada a Reina Madre (Kingman). Igual que nadie, en ese mismo estado (tan difícil de mantener en nuestro turf), puede discutir el triunfo de Domi Go (Ivawood) en el Gran Critérium. Potro serio este Martul, que esperemos tenga recorrido en la edad clásica. Ese será otro cantar. Centrémonos en lo ocurrido este domingo.

¿Quién no se equivoca? ¿Quién acepta una crítica? Encontrar alguien que conjugue esas realidades es casi buscar un imposible. Desde el domingo pasado, cuando se conoció el partant de Reina Madre en el Gran Critérium, no hubo nadie que no pensara que era encender una mecha que podía explotar. Se anunciaban días de lluvias, tercera carrera en cinco semanas con un viaje a Francia de por medio en busca de la negrita, rivales con el cuchillo entre los dientes. Parecía demasiado evidente que Álvaro Soto y su equipo podían estar equivocándose. Joder. Pues veo el miércoles cuadro de medios de comunicación, que 23 de los 25 primeros, no contemplaban estas variables. Servidor entre ellos. Y de los dos que buscaban otra realidad, uno era el propietario de Domi Go. Blanco y en botella. 

Ahora toca explicar que esa mecha explotó. Que Reina Madre acabó cuarta. Que la realidad ha sido cruel con la decisión. Que enfrentar a este sobre esfuerzo a la yegua puede pasarle factura. Escuchar teorías de que los caballos están para correr. Discutir con opiniones de que hay que cuidar historial y tiempos en los caballos de carreras. Todo es válido. Yo soy más de los segundos, pero también porque no soy propietario. Mi opinión no cuenta billetes. Y es más fácil darla. En el caso del proyecto Centurión además hay, y habrá, barra libre en las palabras porque con lo que se juega y se gasta todos van a opinar. Antes de la carrera había halagos después opiniones sin presión alguna, toda la tiene concentrada Álvaro Soto que es ahora al que habrá que escuchar. Los datos no mienten, Reina Madre termina a sus dos años yendo de más a menos.

Domi Go fue mejor pero lo demostró con mucho a favor.  Contó con la ayuda de su compañero Topa (Vadamos) para endurecer la carrera e incluso en la recta molestó, sin perjudicar, a Reina Madre (para cuando recuperar el antiguo reglamento para las caballos de cuadra) y a la mayoría de sus rivales. El potro de Martul contó también con un Ricardo Sousa en estado de gracia. Acertó recortando en la curva por dentro y en los últimos trescientos sólo se dedicó a empujar y mirar hacia atrás. Era superior. Un caballazo. Tenían razón los que decían que por mucho Reina Madre que hubiera, el Gran Critérium no se escapaba de los boxes de Román Marín Vidania. Adaaylight Dancer (Adaay), que también escogió el carril interior, fue el que más remontó en la recta. Segunda y brillante carrera de la de Arizkorreta, que enseñó su grupa a las otras dos yeguas de la carrera Fosforescencia (Footstepsinthesand) y Reina Madre, fotografiadas para el tercer puesto. La de Enrique León luchó hasta el final por su puesto en el trío, algo que Martínez perdonó  a sabiendas de que Reina Madre ya tiene que mirar al futuro. El presente hay que explicarlo. Sin más. Y la explicación es que la yegua acusó esfuerzos y medirse a un compromiso exigente en una pista muy irregular, quizá no esperaban tanto nivel. Quizá menospreciaron a los oponentes. Quizá muchas otras cosas y todas ellas a toro pasado. Hoy ya saben todos que es macho. 

No corrió Spanish Colt (Kodiac), un caballo de Mauricio Delcher Sánchez, que fue forfait durante la semana y que nos hubiera servido de referencia para calibrar el valor de este Gran Critérium. Hay que confiar que sea superior al de los últimos años, donde su lista de ganadores Fuentesteis, Ategorrieta, Gueraty y Salar Island no tuvieron desempeño sobresaliente a tres años.