Ivar, el sucesor de Hi Happy

Ivar ganó su segundo Grupo 1 y se mantiene invicto. Foto: HAPSA

El sábado, en la tribuna de prensa del Hipódromo de Palermo, experimienté nuevamente (la última vez que sentí algo parecido fue el 20 de octubre de 2012 cuando presencié, in situ, la despedida de Frankel en Ascot) una sensación que los japoneses llaman “mono no aware” en la que se entremezclan la sensibilidad, la sorpresa y la tristeza. Esta vez, el causante fue Ivar (Agnes Gold), un potrillo de dos años invicto en sus 3 salidas a la pista, incluyendo 2 triunfos de Grupo 1 tanto en el pasto como en la arena.

Al hecho de ser consciente de estar disfrutando de algo único como es ver en acción a este crack, se le unió la tristeza de lo efímero, porque la pregunta que todos los allí presentes nos hacíamos, incluido Adrián Giannetti, su jockey, era la misma: ¿cuanto tiempo va a durar este pingo en la Argentina?

Ganador en su debut en la arena pesada de San Isidro, el pupilo de Carlos Daniel Etchechoury venía de vencer por 6 cuerpos el Gran Criterium (G1) sobre el verde del hipódromo del norte, idéntico margen por el que ganó el Gran Premio Estrellas Juvenile (G1). Y eso, sin ser exigido y pese a partir frío “porque extraño un poco la largada, ya que estas puertas de la gatera no hacen ruido en comparación con las de San Isidro. Eso lo perdió un poco, pero enseguida se puso en carrera”, nos explicó Giannetti.

Ivar, que fue recuperando poco a poco el terreno perdido, nos regaló una recta para grabar en la mente y guardar en el corazón. “Cuando lo apreté un poquito arrancó con una fuerza impresionante. Tiene un cambio muy violento. Es una máquina de correr”. 

Aunque todavía restan algunas de las principales pruebas del proceso selectivo, nadie duda que el Pellegrini tiene ya dueño. Porque Ivar es un caballo diferente, único, llamado a escribir alguna de las páginas más importantes de la historia del turf latinoamericano y a suceder al gran Hi Happy (Pure Prize) como abanderado de la industria argentina.