Lordofthehorizon enmudece un SOS

Lordofthehorizon. Foto: Salva Maroto.

Dicen que todo es relativo. Creo que no. El tiempo no lo es. Es relativo lo que ocurre a su alrededor o en lo que lo convertimos, pero el tiempo no puede cambiar ni interpretarse. Voy a hablar del Gran Premio de Madrid. Mi carrera. Esa que marca mi tiempo de hipódromo. La prueba magna de La Zarzuela. La que veneramos la gran mayoría de aficionados que crecimos en afición en los años 80 y 90 en las gradas de Torroja, con las noches del hipódromo también pero no en la terraza Pantera ni en la Sky ni en lo que se ha convertido este hipódromo. 

El Gran Premio de Madrid merece respeto. 85 ediciones lo contemplan, muchas historias, mucho trabajo, muchos aficionados en sus gradas, muchos profesionales que se dejaron la vida para ganarlo con o sin éxito, muchas cosas entorno a su historia. Y todo eso es lo que le hace grande. Ayer muchos escuchamos un SOS silencioso de respeto al tiempo, a la tradición, a lo único que no se negocia. A las carreras. A los caballos. A lo que tampoco es relativo. Estamos a tiempo de recuperarlo. Mirar a la Copa de Oro y escuchar su run run previo, copiar con envidia lo que mueve entorno a la cita lasartearra. Somos Madrid, La Zarzuela. No es prepotencia, es rabia por lo que se está perdiendo. Lo avisó Mauricio Delcher el otro día. Tenemos grandes cosas, pero ¿es lo que tenemos lo que necesita un hipódromo? Ayer en el Gran Premio se respondió su tesis. Rotundamente no. Y en días como ayer queda más retratado que nunca. No todo vale para acompañar un evento deportivo.

La edición de 2021 creo que puede ser la de mayor nivel en los últimos años y con mucho que contar. Todo ello entorno a un merecido ganador Lordofthehorizon (Dansili), un caballo propiedad de un futbolista, Jota Peleteiro, que parece que es lo que más se quería vender por un entorno actual que da excesiva importancia al quién. Mi enhorabuena desde aquí al futbolista del Alavés. No es fácil ganar un Gran Premio de Madrid en sólo dos años como propietario. Mérito el saber rodearse de un equipo que le ha conducido a la mayor gloria que puede tener un propietario en España. Que le expliquen quien era Rhefissimo, El País, Casualidad, Akelarre, Brezo, Young Tiger y un sinfín de grandes nombres que preceden a Lordofthehorizon en un palmarés que hace grande el hijo de Dansili. Espero que lo haga gente como Rafael Rojano, el artífice de que este caballo nos deleite en nuestros hipódromos y el que aconsejó su compra, que sepa llevarle por el buen camino y trasmitirle lo importante que es valorar lo logrado o su colega Álvaro Odriozola, que sabe de caballos y de caballeros.

Manifestaba Patrik Olave antes de la carrera que el gran objetivo del caballo en la primavera era el Corpa y que al ganarlo, el Gran Premio de Madrid era un plus. Mucho a ganar y poco a perder. Forma de quitarse responsabilidad o pasársela a otros entornos como los de The Way of Bonnie (Thewayyouare), el de Delcher del Marqués de Miraflores o el del francés Port Etienne (Olympic Glory), reenganchado para la ocasión y que venía a Madrid con las orejas tiesas y muchas ganas de su propietario, Anthony Forde, por ganar el Gran Premio. Esa liberación de la presión pre carrera también estaba en el patio del otro protagonista previo, White Bay (New Bay), ganador del Derby y único tres años en el poste de los 2.500 metros. Estas eran las cartas de la carrera. Cómo se iban a jugar, se vio pronto.

Lordofthehorizon tenía que marcar el ritmo. Era su valor diferencial. Hacer la carrera dura para que se notara la distancia. Correr y el que quiera batirme que me siga. Pero extrañamente y ahora, a toro pasado, equivocadamente tanto Guillermo Arizkorreta como Christian Delcher le hicieron el favor a Patrik Olave y a José Luis Borrego. Sacrificaron las opciones de Navia (Lope de Vega) e Iskanderhon (Exchange Rate) con un paso que hizo saltar la banca y reservar a Lordofthehorizon hasta la última curva. José Luis Borrego no se volvió loco. Sólo faltaba. Tiene más turf en sus botas que mili el palo de la bandera. Se resguardó en la primera recta tras el francés Seguy que fiel a lo que le pidieron llevó a Port Etienne en carrera. Tercero tras los peacemakers y poniendo al Saf Saf en lucha desde el primer momento. En la recta de enfrente, el ritmo siguió incrementándose y de los favoritos White Bay hacía la goma entre los dos grupos, detrás The Way of Bonnie, la doble representación de Miraflores (menuda jornadita) y Tarantela (Camelot) perdían cuerpos con respecto al grupo de cabeza. Allí, José Luis Borrego supo leer la carrera mejor que nadie. Lanzó al caballo de lejos y empezó a ganar la carrera más importante de su vida. Lordofthehorizon entró en la recta con ventaja ante Port Etienne. Incluso José Luis usó la fusta antes que Seguy, algo que hizo pensar que el caballo no aguantaría en la cabeza. Craso error. Es muy bueno. Quizá mejor de lo que pensamos ahora. Tiene fondo y corazón. Luchó rápido para deshacerse de Port Etienne. A éste los últimos 150 metros se les hicieron muy largos, todo lo contrario que al checo Janacek. Éste hubiera dado mucho por unos metros más de recta. Los que le faltaron para que The Way of Bonnie hiciera bueno su remate desde el más allá. Mucho mérito tuvo el segundo puesto del caballo de Arizkorreta, pero el triunfo sólo elige una compañía. Los demás no celebran. 

Otros apuntes de la carrera fueron Tarantela, muy meritorio su remate por el interior para dejar sin plaza remunerada a un cercando Finely Tuned (Gleneagles), que también mejoró mucho su presentación en España. Esos fueron en el lado positivo, mientras que dejamos en zona neutra la actuación de White Bay, un tres años valiente y capaz de jugar su papel en la recta hasta donde le dejaron, algo que no hicieron los tres representantes del Marqués de Miraflores que en un guiño de mal destino ocuparon los tres últimos puestos en meta.

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