Maracay brilla en el día de los ‘ya ganó’

Maracay. Foto de Salva Maroto.

Dicen los futboleros que sólo se huele a fútbol en campos de Regional. Olor a linimento, a tierra mojada, a bocata de panceta, a caldo resabiado, identifican mañanas de fútbol de otra época. A los turferos nos queda siempre el olor a hierba y los aficionados clásicos lo esperamos cada año con la llegada del Opcional. Es la Primavera, es nuestra temporada. Hay para todos los gustos, pero si hiciéramos una encuesta al estilo twitter, a buen seguro que la Primavera saldría de reina en los gustos de los aficionados madrileños. Es más, después de lo tragado en el invierno, ver el programa del día del Opcional era como enfrentarse a una jornada en el mítico Longchamp. Además es curioso, sabemos que todos los años pasa lo mismo, el primer día siempre tenemos que sacar el paraguas en taquillas. Por fortuna no lo hicimos en lo climatológico y, como cada vez que el sol acompaña, el Hipódromo de la Zarzuela se ha convertido para los madrileños en un oasis en medio de la pandemia y las restricciones de movilidad y reunión. Éxito en la entrada y gente, mucha gente. Pero vayamos a lo deportivo.

Decía lo del paraguas en taquillas porque de los cuatro favoritos unánimes –en una casa de apuestas salieron el domingo por debajo de 2 euros en su dividendo- ninguno apareció en lo más alto de la tablilla. 

Astimegoesby (Mehmas) se había ido convirtiendo a lo largo de la semana en poco menos que un ‘ya ganó’. Tenía todos los parámetros para adjudicarse el premio Pablo Font (pongámonos en pie). Una compra de Anaya en Tattersalls, con todos los parabienes, volaba en los entrenos y lo conducía el jockey de moda en los últimos días, Mario Fernández. Todo a favor. Y si fuera poco, Kendaya (Free Eagle) lucía en el paddock un aspecto que tiraba hacia atrás para confiar en la de la cuadra Agrado. Rota por los nervios, arrancó a sudar a la vez que las miradas se iban al físico de Astimegoesby y, en mi caso, al de Gran Vía (Twilight Son), una yegua a la que seguiré con atención en próximas carreras. Abiertos los cajones, la prueba no tuvo historia. Jaime Gelabert se puso al culo del de Anaya hasta el paso y a partir de ahí, lanzó a Kendaya para sentenciar la carrera por el medio de la pista sin problema alguno, mientras que a su grupa no había nadie más que la pugna por su escolta de los dos caballos de Anaya, con más suerte para Astimegoesby que resistió el ataque por todo el exterior de la pista de King of Spirits (Swiss Spirit), con éste Janacek volvió a intentar una línea recta por el carril cercano al público. Lo pondrá de moda. Al tiempo.

Kendaya. Foto de Salva Maroto.

Spanish Colt (Kodiac) era otro ‘ya ganó’. Éste desde el mismo martes. Un caballo curtido en batallas superiores parecía imbatible para estas alturas del año en un lote como el que despachaba el premio Conchita Mínguez. El Sokhna (Dragon Pulse), Infant Hercules (Fountain of Youth) y Luanco (Awtaad) también tenían sus partidarios, pero muy pocos en comparación con los que afirmaban que el pupilo de Christian Delcher nos iba a dejar en nuestro lugar. Luego, tras la carrera, lo más fácil fue justificarse en la monta de Nico de Julián. Craso error. No hubo monta buena porque no había caballo debajo. Y Spanish Colt no apareció nunca en carrera. ¿Quién lo hizo? Para desgracia de Borja Fayos y El Shokna en la foto de llegada y con la cabeza levantada, White Bay (New Bay) dio la gran alegría a Roman Martín Arranz en su primer partant. Grande. La verdad es que el castrado hijo de New Bay tendrá que confirmar su remate desde el final del pelotón en próximas carreras. Una aceleración continua, aunque sólo arrancó metido entre caballos y tras recibir tres fustazos de Raúl Ramos, que afianzó su buen momento del otoño pasado. Esta carrera, servidor, la deja en cuarentena por más que pueda tener futuros ganadores y a muy corto plazo.

White Bay. Foto de Salva Maroto.

Tras los dos tiros errados, Melting Dew (Cacique) era otro de los que tenía su cotización por los suelos. Otra vez Anaya, otra vez Mario Fernández y esta vez decepción desde el golpe de cajones. Nada de correr al acecho en los 2.200 metros del premio Fernán Núñez, el caballo saltó de los cajones y extrañamente parecía costarle seguir el paso en la cola del pelotón. Allí situado y muy lejos de la cabeza que desde salida había correspondido a Kosciuszko (Australia), con el que Janacek pretendía imponer su ley de principio a fin. No contaba el checo que ese ritmo era un regalo para St Peters Basilica (Galileo). No es su culpa. Ni él ni nadie podía esperarlo. El castrado hijo de Galileo dio el mejor valor de su vida en España y no sólo aguantó, sino que cuando le sacó Borja Fayos al carril dos remató con solvencia sobre el puntero y dejó a su grupa a Sir Mauro (Sir Percy), modelo de regularidad que con Jaime Gelabert robó la plata al checo en el poste de meta. Melting Dew amagó en la recta y cuando Mario Fernández le sacó al exterior ni un apunte. Sin paliativos.

St Peters Basilica. Foto de Salva Maroto.

Llegada la primera parte del hándicap, ya nadie se atrevía a decir nada de los favoritos. Los que hablaban ponían el asunto en manos del ‘otro Turf’. Ya sabían que estaban en la primera jornada. Y lo único que coincidía era el número del ganador de las tres primeras, el 7. Soy poco de casuística, de ganadores ocasionales, pero he vivido tantas que Arenal (Footstepsinthesand), después de ganar dos veces en la primera jornada de marzo y tener el 7 en la mantilla, era un ‘ya ganó’. Pues tendría que fallar. ¿No? Pues no. Ganó y lo hizo además imponiéndose, con medida monta de José Luis Borrego, al otro caballo de la carrera, Pelliquero (Toronado), en una gemela que reconfortó a los tablistas, ya que eran los dos caballos a priori con más opciones. De esta carrera, Max’s Thunder (Night of Thunder), en extraño recorrido cerca de la punta de Apujami (Pyrus), y Powerful Sole (Sir Percy), en una distancia que no es la suya, se van directamente a la libreta para las próximas carreras. 

Arenal. Foto de Salva Maroto.

Tras la victoria de Arenal, había que volver a mirar al otro ‘ya ganó’ antes de la disputa del Handicap Opcional. Speedful (Charm Spirit), tras la retirada de Fosforescencia, salió al ‘ordenado’ paddock sin el brillo esperado. Es cierto que todavía es pronto y que el pelo de invierno no termina de irse, pero el favoritismo del de la cuadra Neguri era más basado en su exhibición en fibra y había incertidumbre sobre lo que podía hacer en hierba. Ahí, Luanco (Dabirsim), su gran rival a priori, podría darle la vuelta al resultado. Era además otra baza de Anaya/Fernández como para no tenerles en cuenta. Además el argentino había declarado que el objetivo de este Luanco era el Opcional y su aspecto en el paddock así lo denotaba, al igual que el de Machu Picchu (Arkaitz), que parecía bajar de la cuadra de Jorge Rodríguez con la escopeta cargada. Pero quién disparó en este Opcional fue Maracay (Ruler of The World). Menuda yegua tiene Alfonso Núñez y la Yeguada Toledo. Hay que tener mucho motor para ganar como hizo Maracay en este Opcional. Última en el recorrido y a la entrada de la recta, del poste de 400 al de 200 liquidó a sus rivales con una solvencia impropia a estas alturas del año y con Borja Fayos manteniendo la inercia de la yegua sin relajarla en el tramo final ante la resistencia de Macchu Pichu. Luanco fue lejano tercero, por delante de Sanblass (Late Telegraph), decepcionando a la par que Speedful, nunca con sensación de peligro.

Atlántico. Foto de Salva Maroto.

Atlántico (Dabirsim), al igual que hizo Arenal, aprovechó su situación en el hándicap para conseguir una victoria que venía mereciendo desde hace ya tiempo en la última de la jornada, cuando aún se hablaba de la victoria de la hija de Miss Gran Canaria en el Opcional. Y es que la calidad exhibida por Maracay nos deja con ganas de volver a verla. Ya ha llegado la Primavera, esperamos las Clásicas. Tiempo es.