Marieta llama a las puertas de la gloria

Marieta -interior- siendo superada por Albigna. Foto: Getty Images

Cuando el domingo se abrieron los cajones de salida en el Qatar Prix Marcel Boussac (G1) y vimos a Marieta (Siyouni) tomar decididamente el mando de la prueba, muchos nos llevamos las manos a la cabeza y temimos lo peor, conscientes de su limitación de distancia. Nada más lejos de la realidad, pues se trató de una nueva genialidad orquestada por Mauri Delcher, que vio su fruto al cruzar la representante de la cuadra Mediterraneo el poste de meta en segunda posición tras Albigna (Zoffany). 

“Estaba pensado. Después de haber estudiado detenidamente la carrera, supe que nadie querría coger la cabeza. Era una prueba que estaba llena de caballos que iban a esperar para venir de atrás. Marieta es un poco limitada de distancia, además se trata de una yegua algo brillante y si la hubieramos intentado llevar atrás se hubiera desgastado en un paso falso, por lo que preferimos ponernos delante para adaptar la carrera a nuestras circunstancias y así evitar que se desgastara, ya que cuando van delante los caballos suelen relajarse un poco más”, nos explicó el preparador que no puso ningún pero a la actuación de su pupila. “Corrió bien y no hay ninguna pega que poner a la monta. Simple y llanamente es una yegua que anda un poco limitada de distancia, los 1.600 metros le vienen un pelín largos. Además, el estado del terreno, si bien a ella no le afecta mucho porque sale bien del barro, hace que la carrera sea un poquito más exigente, es decir alarga un poco más la distancia. Caímos ante una rival muy buena, también hay que reconocerlo, ni más ni menos. Pero las sensaciones fueron fantásticas”.

Pese a haber disputado solo cuatro carreras, con una victoria y tres segundos, dos de ellos en Grupo 1 y 2, Marieta pone fin a 2019 como una de las mejores dos años del país galo y se presenta como clara aspirante a coronarse en mayo del año que viene en la Poule d’Essai des Pouliches (G1).“Las ilusiones están por todo lo alto. Tenemos una yegua de muchísima clase, que además es criada por nosotros. Se trata de todo un Marcel Boussac, que enriquece muchísimo nuestra línea de cría y, sobre todo, en el aspecto deportivo, nos invita a soñar con un montón de cosas para el próximo año”, afirma con ilusión.

Respecto a si mantendrá a la yegua en la milla o recortará su distancia, Mauri nos emplaza a la primavera. “Los caballos siempre tienen un proceso de cambio de dos a tres años, tanto en su físico como en su cabeza. Lo tomaremos en consideración el próximo año cuando veamos como ha evolucionado en su paso a la madurez de la edad clásica y, a partir de ahí, diseñaremos un programa adaptado a las mejores condiciones”.

De lo que no dudó en ningún momento fue del rendimiento que Marieta ofrecería en el meeting del Arco. “No me sorprendió. Estaba muy ilusionado. La yegua estaba respondiendo muy bien, sus trabajos eran fantásticos. Todos los semáfaros estaban abiertos, no había ningún indicativo negativo. Nos enfrentábamos a un campo de rivales muy bueno, pero ya lo habíamos hecho en el Calvados (G2), a pesar del reducido número de caballos. La que nos ganó, luego tuvo una actuación fantástica en un Grupo 1 con las mejores yeguas europeas; la que estuvo tercera, detrás nuestra, perdió después por corta cabeza un Grupo 1 en Canadá. Es decir, las líneas eran muy buenas y todo invitaba a soñar y así nos presentamos. Aunque no ganamos confirmó la gran yegua que es y lo que pensábamos de ella”.