Martínez, el mejor caballo del Hipódromo

Tarantela. Foto: Salva Maroto

“Nunca busques el camino corto, el éxito está al final del camino más largo”. La frase podría valer para el arranque de cualquier conferencia de motivación, pero también para glosar los éxitos de algunos deportistas que, a pesar de tener muchas contrariedades en sus carreras, han sabido insistir para lograr el mayor de los éxitos. José Luis Martínez es un ejemplo de ello. Es una figura que, por circunstancias, no ha tenido la suerte de cara en el turf español y a pesar de ello camina para nuestra historia en el mismo renglón que pondríamos a Claudio Carudel. No hay diferencias. Admiración hacia ambos.

Posiblemente José Luis Martínez esté ofreciendo los estertores de su carrera deportiva. Y no nos damos cuenta que este aciago 2020 puede ser quizá el último (esperemos que no) año que le disfrutemos encima de un caballo. Reconozco que Martínez es de esos personajes a los que me gusta poco aplaudirle en el éxito. Prefiero loarle en la derrota. Lo merece más porque ya tiene a muchos que le pasan mano por su maltrecha espalda en las muchas ocasiones que lo merece. Mis letras estarán también en su adiós como estuvieron en aquella entrevista hace unos años en la que me confesaba sus ganas de dejarlo todo. Gracias a su capacidad de competición no lo hizo. Y entre otras cosas me da la oportunidad ahora de ensalzarle, hay que hacerlo, con su triunfo a lomos de Tarantela (Camelot), una yegua pequeña pero grande con la que, por fin, encontró lo que anduvo buscando durante todo este año; el éxito.

En la Poule se quedó sin correr por una recta de partido de polo; en el Beamonte vino a hacer gemela con su compañera Navia (Lope de Vega); en el Benítez de Lugo hizo ‘plafoné’ por dentro ante Cabuerniga; y en el Memorial donde aparecía sin presión y con un recorrido muy conservador, aguantó lo indecible para que su remate fuera decisivo y definitivo. Parece fácil, pero no lo es. Desde la lógica de valores y tirando líneas, es complicado (imposible diría) explicar el triunfo de Tarantela. Tampoco es necesario. Es turf. Es una yegua con clase que en su ‘día D’ es capaz de ofrecer lo mejor. Y que además cuenta con el plus del mejor en un momento dulce. Ese mejor se llama José Luis Martínez. Y es que llevamos años buscando un caballo que nos identifique y que sea el despertar de este maltrecho turf y renunciamos a un caballero que si hubiera podido llevar esa bandera. Sin duda Martínez debería ser el nombre del ‘mejor caballo’ del nuevo hipódromo tras la reapertura.

Tazones (Caradak) fue el encargado de hacer una carrera típica de cuadra. Ramos miraba para atrás en la primera curva y se encontraba con el foráneo Golden Wood (Gold Away) a dos cuerpos y al pelotón algo alejado, lo que le llevó a atemperar el ritmo en la recta de enfrente y esperar a que la carrera tampoco fuera a un ritmo demasiado severo. Tarantela entró sexta en la recta, en mano, y pegado a su compañera de preparación Navia, que ajena a lo que es habitual, fue tapada en el recorrido. Por delante, Tazones ya había cedido la punta a Golden Wood (muy pronto para dar la cara) con Atty Persse (Frankel) a su estela y el favorito Iskanderhon (Exchange Rate) junto a ellos. Detrás Emin (Camelot) tenía que buscar el carril interior que dejaban Hardpia (Cityscape) y Tazones, pero pronto se vio como él y Stelvio (Style Vendome) no iban a decidir la carrera. Tampoco el de Delcher, ni Navia, ni Golden Wood. La prueba era ya un mano a mano entre Atty Persse y Tarantela. Y duró lo que tardó Martínez en desenfundar la fusta con la que requirió un último esfuerzo a Tarantela para doblegar a Nico de Julián, otra vez segundo en un Gran Premio, y dejar claro quien era el ganador de este Memorial.

Ya sólo quedaban los abrazos y las loas en el paddock de ganadores. Con Antonio García Ferrer, un propietario que ha invertido e invierte en las carreras como si no costase -que dirían los castizos- y con un Guillermo Arizkorreta que, siempre admirado y cuestionado a partes iguales, tuvo el mérito de insistir con Tarantela en una carrera que un principio pocos podrían pensar que iba a estar en su historial. “Era difícil, no imposible”, como dijo Martinez en lascarreras.com.

José Luis Martínez festeja su segundo Memorial. Foto: Salva Maroto

 Si hay un caballo que he considerado capaz de valer una entrada este año en el hipódromo ha sido por encima de todos Great Prospector (Elzaam). Sin embargo, el año es largo y difícil mostrar siempre el mismo estado de forma. Creo que si bien Anaya le hizo ganar el Covarrubias en 1.400 metros, no sé si ese paso fue afortunado o si nos encontramos con un caballo que acusa las duras carreras disputadas y las exhibiciones hechas. Lo que sí sé es que ya no tiene la pegada que mostró en primavera y en el verano. En su primer duelo con Fintas (Lope de Vega) dio la sensación de que Mario Fernández había pecado de algo de exceso de confianza, pero esta vez no. Esta vez Sousa, aficionado a la pesca, le puso el anzuelo nada más pasar el paso y el argentino picó. Fue tras Fintas y no logró igualarle ni batirle. El del Marqués de Miraflores fue un justo y brillante ganador del Ruban y a Great Prospector le queda el honor de haber peleado todas las carreras de velocidad en España, pero a sabiendas de que tendrá que recuperar su corona. Hay un nuevo rey, Fintas. Y hablando de reinado y despedidas, Abrantes (Caradak) pudo haberlo hecho con un tercer puesto brillante, que de haber encontrado terreno pesado…

La tercera pata del Día de los Campeones en La Zarzuela fue la carrera mejor dotada de nuestro calendario. Es una forma, muy directa, de publicitar la Subasta ACPSIE pero no sé si es lo más correcto. Y no lo digo porque la gemela la formaran dos potros, Danko (Australia) y Kendaya (Free Eagle), que no son nacionales y que fueron comprados como foals en Tattersalls antes de ser inscritos en la subasta, sino por el hecho de que es un caramelo muy goloso de probar y para comerlo hay que adelantar mucho la progresión de los caballos. El turf es siempre más agradecido con la paciencia que con la premura. Dicho esto, ver ejemplares con la potencia de Danko es siempre un gusto para el aficionado. Nada fácil ganar como lo hizo el de Ramón Avial. Exigido por Grosjean desde antes del inicio de la curva y sin poderle dar respiro alguno, sacó fuerzas impropias de un dos años, para venir sombre Kendaya en los últimos metros de carrera. La recta de Danko tiene mucho mérito. En su entorno apuntan que es un caballo de mucha distancia. El tiempo lo dirá. Lo que sí ha demostrado es potencia y carácter ganador. La hija de Ercolini, Nur (Lightning Moon), mejoró mucho sus dos anteriores carreras y fue la primera nacional en el poste.