Otra historia para Martínez llamada Rodaballo

Rodaballo (Lope de vega). Foto: Salva Maroto.

Madrileño, Suances, Cumbrales, Celtic Rock, Noozhoh Canarias, Plantagenet, Arkaitz y … Rodaballo (Lope de Vega). Busquen el denominador común. Ya lo han encontrado. José Luis Martínez Tejera, nuestro jockey más veterano y todavía el único capaz de poner a todos de acuerdo en la tribuna.  Tanto es así que no hay ni un solo aficionado que pueda discutir su liderazgo en nuestro turf. En nuestro deporte. Digo esto porque la segunda jornada post COVID tuvo un triunfador indiscutible en Guillermo Arizkorreta, que ensilló a los dos ganadores de las Poules, pero un hilo conductor en las cinco carreras. Y ese no es otro que el jockey madrileño. Vamos a ello. Todos estos caballos, leyendas de nuestro pequeño micromundo aparecieron también de una u otra manera. Bendita locura del turf cuando se habla de gestas.

No me gustan los cambios. Obligado correr el Primer Paso en el mes de junio, pero aunque ya lo dije hace un año. Insisto. Esta carrera no es clásica, pero como si lo fuera. Y son 800 metros, no 1.000 como alguno se inventó el año pasado. Que lo expliquen. No obstante, en el poste se dieron cita físicos contundentes y a la presentación de los once potros habría que darle un sobresaliente. Se nota a las alturas del año que nos encontramos y lo mucho que han esperado algunos. Tanto que Kaleodin (Anodin), el gran favorito antes de la carrera, pareció llegar algo pasado a su estreno. En esta carrera, Peslier montaba con los colores de su mujer Emilie Lafeau y, tras la victoria de Laikal (ex Imazana) de la pasada semana, se llevó los prismáticos de los pocos presentes hasta el paso. En ese lugar, ya se vio que el tordo no iba a superar a su compañera de patio y puntera desde la salida, Madidina (Manduro), pero también que en esa lucha no se hallaba el guiso de la carrera. Este se cocía en la lucha entre United States y Tunante. Duelo entre Caradak y Lightning Moon. Curioso. No me gusta decir pasado y presente, porque lo primero ya está demostrado y lo segundo por demostrar. Caradak, semental de referencia hace unos años, da a Dehesa Milagro la primera prueba de la nueva generación y a Juan Luis Maroto una gran alegría para romper un ecart de 25 carreras. Ojalá le sirva para recuperarse. La moral, en forma de victorias, es la mejor medicina. Con un físico rotundo, el de la cuadra Tiziano se creció cuando Tunante le plantó batalla. Y Jaime Gelabert se hizo fuerte ante Paquito Jiménez, que estuvo a punto de repetir la historia de hace un año con Truhan, dejando claro su mano para los dos años. Madidina fue una lejana tercera, mientras que al albor de los palos Machu Pichu, el primer hijo en pista de Arkaitz firmaba un cuarto puesto que no tardará en mejorar. Otro que apunto es Monterredondo (Heeraat), que de los que no figuraron fue el que más verdeó y parece tener margen de mejora. Desde el año 2013 un hijo de Caradak no ganaba el Primer Paso. ¿Saben quién lo hizo, verdad? Un tal Noozhoh Canarias.

Siete yeguas fueron al poste de los 2.100 metros del Comunidad de Madrid. Entre las tres no ganadoras, Navia (Lope de Vega) partía con el favoritismo de la carrera junto a Cabuerniga (Teofilo). La cuadra Bering, habituada a tener grandes caballos como los recordados Cumbrales o Suances, tiene en esta hija de Teofilo un proyecto de gran yegua. Era un duelo a dos y así fue. O mejor dicho no hubo disputa. Navia saltó de cajones a por la punta y ahí Janacek lo borda. Y más, cuando tiene motor debajo. Sabe administrar esfuerzos y leer el paso de la carrera. Así lo hizo. Navia no había corrido nunca en dos curvas y en la distancia pareció otra yegua. Nada que ver con aquella que no encontraba definición. Hizo todo, que dirían los ingleses. De cajones a meta. Cabuerniga no pudo inquietarla ni siquiera acercarse y eso que si puso tierra de por medio con la lucha entre La Mal Amada (Kingston Hill) y Elle Rules (Orpen) por el tercer puesto. Con esta actuación, Navia se gana su paso, con vitola de favorita, al Oaks, mientras que Cabuerniga tendrá que mejorar rendimiento, ya con una carrera, para acercarse al valor mostrado por la de la Yeguada Rocío.

Sin apenas respiro para asimilar la exhibición de Navia, el premio Velayos ponía el foco de nuevo en la generación de tres años y de nuevo en las dos curvas. Carrera para saber lo que nos espera en el Derby. Y prueba para saber si el Abu (Roderic O’connor) de Lasarte iba a ser capaz de ofrecer en el césped madrileño las mismas sensaciones. Y las mejoró. Menudo ejemplar tienen Jaime Gelabert y Joannes Osorio para hacerse por segundo año consecutivo con el Derby. Su aceleración en la recta, a falta de 300 metros, está al alcance de muy pocos. Headhunter (Style Vendome), uno de los caballos que debutaba en nuestras pistas, ya lo ha aprendido. Fue el único que saltó a disputar la carrera al de la cuadra Santa Barbara y trescientos metros después lo pagó cayéndose del trío. Y es que su osadía de intentar seguir a Abu, cuando este aniquilaba la resistencia del puntero Mar Egeo (Pyrus), le costó un mejor puesto en la meta. Abu me recuerda al mejor Celtic Rock y como aquel le veo caballo para todo tipo de pistas, aunque con mayor pulmón que el de la cuadra Habit y más versátil a la hora de manejarse en los recorridos. Lordofthehorizon (Dansili) hizo un debut tranquilo en España y puede ser otro caballo a seguir el próximo 12 de julio. Pueyo (Pour Moi), en su valor, alcanzó un meritorio tercer puesto en el poste por delante de un agotado Headhunter. Decepcionó Max’s Thunder (Night of Thunder), que en la recta naufragó con estrépito y no se pareció en nada al caballo que en su día batió al mismo Abu. ¿Mal día?

Pravia (Dawn Approach). Foto: Salva Maroto.

Se habían consumidos tres platos con muchos ingredientes y aún nos faltaban las Poules. Menuda jornada. Nuestro ‘Ascot Day’, dirían los ensimismados del turf inglés, que durante toda esta semana han devorado las jornadas en el hipódromo londinense. Y nuestras Poules, en junio, pues tuvieron a un solo protagonista, Guillermo Arizkorreta. Al preparador vasco se le ha acusado muchas veces de no saber llegar a las clásicas. Ahí está el historial. Pero la realidad no tiene pasado, ni futuro. Se escribe en el presente. Lo bueno y lo malo de las clásicas. Solo se corren una vez. Un día hay que ser el mejor. Lo demás no importa. Y hoy Arizkorreta tiene en sus boxes a los tres años ganadores de las Poules 2020. He de reconocer que antes de la carrera Pravia (Dawn Approach) tenía tantas líneas perdedoras como dudas. Me extrañaba que muchos aficionados la pusieran como favorita. Había ganado la preparatoria en Lasarte y era su aval. Pero pensé que le faltaba algo. O confiaba más en las opciones de Viana (Camelot), Guerreira (Free Eagle) o Linda (Hunter’s Light). Me equivocaba. No es extraño en mi faceta de pronosticador.

La carrera comenzó con Pravia dejándose, además, los tres cuerpos habituales en la salida. Y aunque ni Rosy Moon (Alex The Winner) ni una atacada Linda parecían querer poner un ritmo selectivo en la recta de enfrente, las once yeguas llegaron a la recta final con las opciones intactas. Guerreira fue la primera en saltar, pero sin la brillantez de otros días. Y pronto se vio que Fayos no tenía la baza ganadora y que esta se encontraba de nuevo en el exterior de la pista. Tanto Jaime Gelabert con Viana, como Janacek, con Pravia, habían elegido atacar por fuera, conscientes de que llevaban yegua debajo. Doscientos metros de lucha y ahí la falta de una carrera pasó factura a Viana, que parece además una yegua de dos curvas y no tan explosiva como la de la Yeguada Rocío, más afinada y más guapa para la fotofinish, en la que se decidió la Poule. Detrás de ellas, Guerreira alcanzaba un tercer puesto honroso, pero que supo a poco. Lady Trinity (Wootton Bassett), con Sousa, fue la única superviviente del partido de polo que jugaron Rosy Moon, Faveur Grine (Excelebration), Linda, Jarana (Helmet) y Tarantela (Camelot). Ésta última fue el borrón del mejor escribano, ya que José Luis Martínez se quedó con la yegua por los palos. Quizá ahí empezó a ganar la Poule de Potros. Un ganador no se conforma con la derrota. Y más, si tiene la revancha en treinta minutos. Si hubo algo en el confinamiento del turf español que nos hacía ser optimistas, era la exhibición con la que habíamos despedido nuestras carreras el 8 de marzo de la mano de Rodaballo. Caballo con historia. De una cuadra de amigos, con mucha influencia de Plantagenet, ya que Roberto Whyte forma parte de los nueve socios que pusieron su ojo en Tattersalls para traerse a nuestras pistas a este castaño hijo de Lope de Vega. Conociendo un poco a los propietarios, seguro que habrá más historias detrás que verán la luz con el tiempo. Aunque en un Cimera como el de este domingo, historias hay muchas. Demasiado tiempo esperando esta carrera y eso se notó en el recorrido. Paso lento y cuchillo entre los dientes.

Esta claro que Lefebvre no tenía el domingo. A su mejorable monta a Linda, le seguía dormirse en el poste de salida con Ilyouchkine (Sidestep) y salir seis o siete cuerpos por detrás de un pelotón que comandaban Marrero (Anjaal) y Draper (Starspangledbanner) en un extraño mano a mano, sin demasiado paso. Rodaballo se situaba en la parte trasera del pelotón junto a Salar Island (Sakhee’s Secret), con la sensación de que no iban cómodos. Sobre todo el Pata Negra. Es más, en la recta entra muy retrasado a la grupa de Orzowei (Bated Breath) y Salar Island sólo por delante de Truhan (Dream Ahead), El Saladillo (Bungle Inthejungle) y el todavía último Ilyouchkine. Es entonces cuando Martínez aprovecha la falta de fijeza de Orzowei, que se abre mucho, para colarse entre el de Leyla y Alboran (Dandy Man). En ese momento sentencia la carrera. Se va a las manos, dejando por detrás la lucha por el hueco y las colocaciones. Ahí el que más remontó fue el caballo francés de Delcher, con Lefebvre empujando hasta después del espejo. ¿Qué hubiera pasado sin esa mala salida? ¿Tendríamos un nuevo Einar? No lo creo. Aunque quién lo piense lo podrá argumentar. No obstante, Rodaballo gana más fácil de lo que parece y sin un recorrido cómodo. Lo que sí tengo claro es que Ilyouchkine no dio un 35 francés, porque tenemos a Salar Island. Y ese caballo vino con un 40. Póngalo encima de la mesa. Y ahora no vale decir que Janacek se come la carrera porque el checho termina haciéndose hueco al estilo Pinatubo (hay que ver el St James’s Palace) entre Alboran y Baadir (Showcasing) y, si bien es cierto que pudo estar más cerca, pienso lo mismo que con Ilyouchkine. Nadie hubiera batido hoy a Rodaballo. Lo malo o lo bueno es que no lo sabremos. Podremos hablar y opinar cada uno con su particular versión. Pero a mí me gusta ver regresar a José Luis Martínez en modo Dettori. Me gusta que se lo dedique a Lorenzo Sanz. Que se acuerde de Madrileño. Hasta de los madridistas, aunque no soy de ese ‘gremio’. Me agrada verle torero. Me agrada que tenga un presente con Rodaballo. ¿Por qué? Porque necesitamos historias. Y sé que encima de un caballo, José Luis Martínez Tejera las sabe escribir.