Stelvio nos saca de dudas y nos coloca en el peor escenario

Stelvio. Foto: Salva Maroto

«Las causas perdidas son las únicas por las que vale la pena luchar». Esta frase que aparecía por vez primera en El Caballero sin espada rondó por mi cabeza después de la jornada dominical. ¿Porqué caemos? Para aprender a levantarnos. El turf es ejemplo de superación. Constancia. Errores y aciertos. Luchar para ganar y perder para seguir luchando. Todo es efímero. 

No hace ni tres meses (12 de julio) que Navia (Lope de Vega) y Abu (Roderic O’connor) lograron ilusionar a los aficionados. Oaks y Derby ganados con excelencia, presagiaban que su enfrentamiento podría deparar la mejor carrera del año. Ambos se midieron a los viejos en la Copa de Oro y la yegua se llevó un protagonismo meritorio con su tercer puesto. Revalorizaba su papel en la primavera-verano madrileña, mientras que Abu se perdía en un recorrido por el interior de la pista y dejaba la revancha abierta en el Villamejor. La tercera pata clásica este año se adelantaba en el calendario y que normalmente llega cinco meses después del Derby y esta vez se adelantaba para ver el primer enfrentamiento en Madrid de los dos dominadores de la generación. Y los dos perdieron. También lo hizo nuestro turf. Ganó Stelvio (Style Vendome), un caballo que con el tiempo a lo mejor lo hacemos nuestro pero que en este Villamejor llegaba como el foráneo, recién comprado por la cuadra Nanina en un reclamar francés, y con un 41 de valor ganado sobre el terreno pesado. Le sirvió para derrotarnos. Para acabar con el sueño de Navia y Abu. Sin excusas. Con pista en perfecto estado, con una carrera disputada de verdad. Stelvio fue mejor que Navia, segunda en la meta, e infinitamente mejor que Abu, cuarto y muy batido hasta por su escolta del Derby Lordofthehorizon (Dansili). La cuadra Nanina y José Calderón acertaron con la compra y Stelvio formará parte ya de nuestro turf y, posiblemente, se haga un hueco en las grandes carreras de fondo. Mejor tarjeta de presentación no pudo tener, aunque ya se sabe aquello de los  buenos principios…

Excusas pueden ponerse, pero no sirven. Hay que seguir. Los 2.800 del Villamejor quedaran para el recuerdo como la carrera que acabó con las dudas de una generación que ya sí parece contrastada en su escalón superior. Y ese examen con Stelvio la deja en mal lugar. Un lugar que, ahora en tiempos de subasta, invita al cortoplacismo y eso no es nada bueno. La inversión es ilusión. Es la búsqueda de un campeón para las clásicas. Es hora de levantarse. De seguir luchando. Tiempo de causas perdidas. Lo mejor que nos dejó Stelvio fue el encontrarnos con el mejor Borja Fayos. Un jockey capaz de levantarse y reinventarse un millón de veces, y que ganó su primera gran carrera del año.

En la primavera de 2019 no conocíamos a Atty Persse (Frankel). Hace unos meses tampoco a Eminence (Sea The Stars), Melting Dew (Cacique) o Kosciuzko (Australia). Fueron cuatro de los seis caballos que abordaron la preparatoria del Memorial, junto con los sempieternos Tuvalu (Shirocco) y Federico (Acclamation). Pocos caballos, pero mucha calidad la mostrada por el del Marqués de Miraflores. Segundo hace unas semanas del Duque de Alburquerque, esta vez Sousa no regaló metros y estuvo muy atento al paso de carrera de Kosciuzko. No hubo mucha historia en la carrera porque José Luis Martínez trató de hacer una carrera de espera en punta, pero sin éxito porque Atty Persse fue muy superior en los últimos 400 metros. Allí llegaron los seis caballos con opciones pero en los primeros cien metros de la recta, Sousa lanzó al hijo de Frankel y dejó sentenciada la carrera. Eminence, que iba último en el recorrido, pareció rematar para ser segundo, aunque en el poste cedió ante Melting Dew, con el que Fayos estuvo más enérgico para hacerse con el segundo lugar. 

Fintas. Foto: Salva Maroto

Great Prospector (Elzaam) ha sido el caballo de la primavera madrileña. El pensionista de Anaya había mejorado las expectativas de nuestra velocidad para soñar con algo más y mejor. Nadie auguraba una derrota en el premio Souzdzou- Lorenzo Sanz. Nadie esperaba que volviera a ocurrir un accidente como el que le privó de ganar el Urquijo. Pero vimos algo peor. Una derrota ante Fintas (Lope de Vega) sin paliativos. Fue un sprint que se convirtió desde el paso en un mano a mano. Fintas, con Sousa, y Great Prospector, con Mario Fernández. El segundo parecía dominar, pero se expuso demasiado y apareció el cansancio o un carácter reservón no antes mostrado. Great Prospector había exhibido un cambio de velocidad demoledor, del que careció el domingo. Y, sin embargo, Fintas mostró todo lo bueno que había apuntado a dos años antes de ir a Meydan. Y es que el ahora pensionista de Cristian Delcher llegó a España como un caballo importante y aunque en su debut fue último, la mejora en sus dos carreras en Lasarte, ya auguraba que veríamos otro caballo en Madrid. Dicho y hecho. De último en el San Isidro a dominar la línea recta ante los mejores. No obstante, me queda la duda de que si el jockey de Great Prospector le llevó viendo demasiada pista todo el recorrido y si eso pudo influir en su rendimiento.

Impressionant. Foto: Salva Maroto

Las tres carreras del triplicado comenzaron con susto. Plundered (Camacho) desmontó en el paddock a Nieves García y la jockey resultó lesionada. Una triple fractura de tibia, que esperemos recupere lo antes posible, nos privará en las próximas semanas de verla en la pista. A quién vimos en esa carrera fue a Vectra (Camacho) salir de maiden. Triunfo resolutivo para una yegua de tres años, que aprovechó una buena monta de Janacek para ponerse a salvo del remate de Quiebro (Pyrus) y Reine D’un Soir (Cat Junior), que la escoltaron en meta. De la misma manera, Rugby Indus (Kheleyf) consiguió también su primer triunfo, esta vez a las manos de Valenzuela, y por delante de City Master (Mastercraftsman), que está rondando la victoria, en la segunda parte de handicap. Mientras que Impressionant (Lonhro), en la primera parte, y con una muy buena monta de Julien Grosjean fue el tercer ganador de handicap en la jornada. El caballo de la cuadra Alisares volvió a su valor ganador y justificó el reenganche en el premio de la familia Gelabert. Chapman Billy (Poet’s Voice) fue un cercano segundo, tras una peligrosa acción en los metros finales que le sirvió para imponerse a Sir Iker (Toronado) con una monta poco ortodoxa de Hrubosova.